Museo de la Matanza

La matanza fue durante siglos un rito, una necesidad, una despensa. Cada año, las familias cebaban uno o  más cerdos con todo lo que podían y en función de sus recursos. La matanza del cerdo sigue muy viva en Alcaracejos gracias a que todavía se mantienen en algunas casas a la antigua usanza, pero las nuevas formas de vida, de consumo, los requisitos veterinarios y sanitarios y una estricta normativa hacen que la matanza sea una tradición en franca regresión. Para mantener vivo este legado etnográfico, cultural y gastronómico, el Ayuntamiento creo el Museo de la Matanza. Además, cada año, por  el mes de febrero, cuando los cerdos ibéricos ya han apurado las últimas bellotas de la montanera, se celebra la Fiesta de la Matanza, que reúne a cientos de personas en torno a los mejores embutidos y piezas frescas del cerdo ibérico.